Viva la Biodanza

Posts Tagged ‘emociones

Este año se han estrenado algunas buenas películas. Estás son las que han quedado en mi memoria por varias razones:
– la belleza de su fotografía
– historias con alma que de cierta forma tocan aspectos de mi vida y mi manera de ver el mundo

Lista de mis pelis favoritas del 2011

1. Pina. Win Wenders
“Pina” es un largometraje en 3D sobre la Tanztheater Wuppertal Pina Bausch, compañía de danza fundada por la gran coreógrafa alemana. A través de un viaje sensual, visualmente muy impactante, Wenders acerca al espectador sus coreografías más conocidas. La peli me ha dado una nueva dimensión de la relación entre cine y danza. Te emocionas, pierdes el aliento, los pelos de punta, es una forma muy original de contar una historia y hacer un homenaje. Banda sonora de lujo.

2. Eva. Kike Maillo
Año 2041. Un futuro cercano en el que los seres humanos viven acompañados de criaturas mecánicas. Álex, un reconocido ingeniero cibernético, recibe un encargo muy específico de la Facultad de Robótica: la creación de un niño robot. Con el film te das cuenta de todo el entramado de complejidades que hay detrás de las emociones. Los robots del futuro, jamás podrán pisar el terreno de la emoción.

 

 

 

3. De Dioses y de hombres. Xavier Beauvois
Un monasterio en las montañas del Magreb en los años noventa. Ocho monjes cistercienses viven en perfecta armonía con la población musulmana. Un grupo de fundamentalistas islámicos asesina a un equipo de trabajadores extranjeros y el pánico se apodera de la región. ¿Qué deben hacer? ¿Irse, quedarse?. Una lección muy profunda sobre la relación de los hombres con el deber, el compromiso con su trabajo y las personas.

4. Cisne Negro. Darren Aronofsky
“Cisne negro” narra la historia de Nina, una bailarina de una compañía de ballet de la ciudad de Nueva York cuya vida, como la de todos los de su profesión, está completamente absorbida por la danza. “El lago de los cisnes” requiere una bailarina que pueda interpretar tanto al Cisne Blanco, con inocencia y elegancia, como al Cisne Negro, que representa la astucia y la sensualidad. Nina se adecua perfectamente al papel del Cisne Blanco, y poco a poco también empieza a conectar con su lado más oscuro, con una temeridad tal que amenaza destruirla. Es una apasionante historia sobre todo para los que aman el ballet y la danza en general.

5. El Piano. Jane Campion
Ya sé que no es del 2011, pero la he vuelto a ver y se me ha quedado en la cabeza la banda sonora y algunas imágenes tan hermosas. Es un filme que tiene todo: buena fotografia, buen guión -intriga, amor, miedo, audacia. Esta peli me ha hecho renacer unas ganas inmensas de que alguien me ame así como Harvey Keitel ama a Holly Hunter. Suspiro.

¡Qué te vaya bonito!

Biodanza y empatía. ¿Qué relación existe entre ellas? A continuación explico las características de la Biodanza y la empatía …   

La empatía  es la capacidad de percibir en un contexto común lo que otra persona puede sentir. También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

La Biodanza es definida como la poética del encuentro humano. En las sesiones nos encontramos con las otras personas y construimos un vínculo desde el afecto.   

Que una persona no sienta igual que otra en un momento dado, es por razones educativas, predisposición genética y condicionantes hormonales, que inducirán a encauzar los estímulos de una forma u otra. Según algunas corrientes psicológicas la empatía es posible en una persona capaz de razonar sobre de sí mismo, evaluar sus sentimientos y razonar acerca de otras personas de forma que no tienda a justificar sus propios deseos.

En Biodanza las personas entran en vivencia y expresan sus emociones. Todas esas expresiones son diferentes y válidas. No son analizadas. Son aceptadas y acogidas en un espacio afectivo. 

¿Por qué somos empáticos? Gracias a un determinado tipo de neuronas, las neuronas espejo, que solamente se activan cuando en el curso de una emoción, observamos a otra persona en el mismo estado emocional.

En Biodanza la alegría se contagia, la tristeza, la seriedad, el placer, la tranquilidad. Muchos mensajes sutiles vuelan de un rostro a otro, y se activan las neuronas espejo.  En Biodanza aprendemos s mirarnos a los ojos, y ver desde el corazón.

Se ha verificado también experimentalmente que la empatía es mayor entre personas de idéntico sexo, raza o edad, y que el grado de empatía es muy variable de una persona a otra. Por tanto, la empatía parece ser un importante factor de cohesión social.

Luego de cada sesión creces un poquito. Hay una relación, un puente, un diálogo creado que se mantiene y fortalece si las personas así lo deciden. La Biodanza puede unir mucho a los miembros de un grupo.   

La empatía es susceptible de desarrollo y aumento: se acrecienta más fácilmente en los que no han padecido problemas afectivos,  y que han vivido en un ambiente en el que han sido aceptados y comprendidos, han recibido consuelo cuando lloraban o tenían miedo, y que han visto como se promovía la preocupación por los demás… En definitiva, cuando las necesidades afectivas y emocionales han estado cubiertas desde los primeros años de vida.

¡Cómo siempre: las raíces, el principio de todo: la familia! En Biodanza creemos que la especie humana es una gran familia. ¿Te sumas?

Mi invitación es a que no vayas de puntillas. Observa tu entorno, quizás veas muchas situaciones donde las personas son empáticas, y otras donde no tanto. ¿Vale la pena desarrollar esta capacidad innata?  Desde mi punto de vista sí, ya te contaré en otro post porqué…

¡Que te vaya bonito!

 

Me besas, te beso. Me abrazas y abro mis brazos y me entrego a tu cuerpo para fundirme con él. Te acercas, me miras y me sumerjo en tu mirada. Es el diálogo entre dos o más que puede ser muy intenso si está marcado por el afecto.

En Biodanza, una de las cinco líneas de vivencia es la afectividad. Hacemos muchos ejercicios para desarrollar en nosotros la capacidad de  vivir en el mundo de los sentimientos. Un mundo que en Occidente pide salir de ese segundo plano al que ha sido relegado en nombre del culto a la razón.   

Según la Biodanza, “la afectividad es un estado de afinidad profunda hacia otros seres, capaz de originar sentimientos de amor, amistad, altruismo, maternidad, paternidad, compañerismo; así como  sentimientos opuestos: ira, celos, envidia…”

En nosotros está el potencial de amar de forma indiferenciada (amor a toda la humanidad) y de forma diferenciada (amor a determinadas personas). Los grandes santos de la historia se caracterizaron por sentir el primero…

En Biodanza, hacemos énfasis en cultivar la afectividad, porque creemos que es un modo de expresar la identidad y por tanto enriquecerla.     

“Las personas que tienen una identidad débil tienen dificultades para amar, tienen miedo a la diversidad y sus vínculos con otras personas son defensivos. Las formas patológicas de la afectividad se expresan en la destructividad, discriminación racial, racismo, injusticia e impulsos destructivos. Una forma poco conocida de la patología de  la afectividad es el relativismo ético, que consiste en justificar acciones infames con razonamientos inteligentes. Actitud típica de gobiernos totalitarios y personas individualistas”.

Desde el fondo de mi ser, creo en el afecto, en el amor y su poder sanador, tanto para el que da amor, como para el que lo recibe. Por eso apuesto cada día por ir con el corazón abierto y sin máculas, lo mantengo así para que el amor anide en él a sus anchas, y me entrego a los “riesgos”, causas y azares que conlleva.

Yo vivo en la afectividad y por la afectividad. ¿Y tú?


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