Viva la Biodanza

Posts Tagged ‘expresión corporal

Tengo un amigo sucio. Se llama Gabriel, nombre de arcángel; pero yo le digo Gabriel, el sucio. Que aunque cumple con todas las normas de higiene y protocolo establecidas (Gabriel jamás se limpiaría los labios y las manos con un mantel), su mente está muy muy sucia. Su mente está quemada y solo ve lo negativo de las cosas. Siempre. Te puede argumentar porque es una desgracia estar sano.

Hace poco conversando, me comentaba todas las cosas malas que le pueden pasar a uno durante una sesión de Biodanza. Yo le di muchos contraargumentos, pero imposible sacarlo de su trinchera.

 Lo más simpático de todo: Gabriel ha ido a 1, “solo una” sesión de Biodanza. Sus miedos no le dejan probarlo más; aunque sé que lo necesita y el mismo lo confiesa.

Les hago un inventario de los comentarios de Gabriel. Si has ido a una sesión de Biodanza, quizás estés de acuerdo con él, quizás no, quizás te sonrías, yo al oírlo más de una carcajada se me escapó.

–          Puede que huelas a sudor ajeno: después de bailar tanto todo el cuerpo suda y ese perfume a humanidad se pega te que ni el chicle. De nada vale que vengas duchaito y perfumaito…

–          Puede que llores por empatía: aunque ese día estés feliz porque te han aumentado el sueldo… Llegas a la sesión y si alguien que quieres tiene un mal día, te puede arrastrar a su desierto de penas.      

–          Puedes odiar una música en concreto: una que te recuerda el día que discutiste con tu pareja… Y alá, lo que pudo ser una bonita danza se convierte en un suplicio.

–          Puede llegar tarde alguien a la sesión: y como no va enterado de nada, de paso te desorienta preguntando  ¿hace rato que empezaron a bailar?

–          Puede la sala quedar en una calle de mucho tráfico y la música se mezcla con los pitos de los coches, que da gusto.  La envidia de cualquier DJ.

–          Puede haber alguien en la sesión que te da mal cuerpo, vaya que “no conectas” y esa persona “parece que” te persigue todo el rato porque quiere hacer un ejercicio contigo. Como dice el dicho “lo que resistes, persiste”.

–           Puede tocarte como pareja una persona arrítmica, autista emocional, invasiva, pulpa, insegura y que te aprieta las manos hasta que duelen – una persona Verde en Biodanza-  y si no sabes poner límites, solo te queda rezar para que se acabe el ejercicio rapidito, rapidito.

–          Puedes  hacerte daño: porque el primer día decides mostrar que eres un virtuoso y te tuerces el tobillo solo de “caminar”. Claro, si vas tenso y estirado como un pepino, es normal que pase.

–          Puedes  pasártelo bien, muy bien, rebien y al final, cuando te montas en el metro y ves la gente con cara de turco y tú con cara de SMILING , piensas que algo anda mal en ti. “Seré tonto!!! La vida no va es un carnaval –como cantaba Celia Cruz-, sino que la vida es un mar de penas –como cantaba Machín”.   

Gabriel, este es un homenaje a ti. Para que veas que escuché con atención tus comentarios y con mucho cariño en otro post, te contesto. Te contaré todas las cosas buenas que te pueden pasar en una sesión o clase de Biodanza -como le dices tú.         

¡Que te vaya bonito!

“Distinguido lector, si crees que quedo fuera alguna calamidad, da rienda suelta a tu lado Murphy -sin obscenidades- y deja tus comentarios. Ya puestos a lamentarnos…”


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